Cómo diseñar una web en papel

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Diseñar una web en papel es un ejercicio excelente para validar si nuestro sitio web va a funcionar correctamente o no y reducir los tiempos de producción. En este artículo te doy las pautas para hacerlo.

Empezar la casa por el tejado

En mi experiencia con clientes y agencias de desarrollo web pocas veces se sigue un orden lógico a la hora de plantear el desarrollo de un sitio web. Por lo general, se apela más a criterios de imagen y diseño gráfico que de contenidos y eficacia.

Esto parte de un error muy habitual por parte de los promotores del sitio web que, además, suele ser asumido por los desarrolladores por aquello de no discutir con el cliente: la web me tiene que gustar a mi, si soy el promotor, o a mi cliente, si soy el desarrollador.

Este error se produce porque, en muchas ocasiones, no planteamos correctamente el para qué queremos tener un sitio web. Desarrollar un sitio web requiere una cierta inversión y, aunque cada vez encontramos empresas de desarrollo low cost, al final pretendemos que esa inversión revierta en beneficios para nuestra empresa.

Y ¿cómo obtenemos esos beneficios? Pues de dos maneras, la primera es que el sitio web tenga visibilidad y la segunda que lo que contamos en el sitio web sea tan interesante para nuestros visitantes que los estimule a contactar con nosotros, abriendo un camino para convertirlos en cliente.

Cuando me he encontrado con clientes que me dicen que les gusta tal o cual plantilla de WordPress, en mi interior ya estoy pensando: este va a ser un trabajo duro, porque empezamos la casa por el tejado.

La definición de objetivos

Cuando una empresa se plantea desarrollar un sitio web, lo primero que se tiene que preguntar es: ¿qué quiero que haga un visitante en mi sitio web? En un sitio web corporativo, probablemente el objetivo no vaya más allá de que rellene un formulario de contacto o acceda a hacer una llamada de teléfono. El de un restaurante, querremos que nos localice o que haga una reserva. En el de una clínica, que concierte una cita. En una tienda online, que compre.

Al final, siempre pretendemos que el visitante haga algo, no que se dedique simplemente a curiosear por los contenidos de nuestro sitio web. Es decir, nuestro sitio web tiene que invitar a que los visitantes pasen a la acción.

La siguiente pregunta es ¿cómo consigo que un visitante pase a la acción? Aquí nos enfrentamos a un conjunto de elementos que tenemos que prever: contenidos, facilidad de navegación (arquitectura de contenidos), llamadas a la acción, funcionalidades (formularios), etc.

Y la mejor manera de validar que esos elementos son los que realmente necesitamos para cumplir los objetivos es diseñar nuestra web en papel.

Diseñar una web en papel: la comunicación

El papel lo aguanta todo. Y esto nos va a servir para experimentar, como veremos más adelante. Pero, primero, debemos trabajar en la comunicación.

En un papel debemos de crear títulos y encabezamientos, aquellas ideas fuerza que nos van a permitir decirle al cliente cómo podemos ayudarle.

Luego, trabajaremos los mensajes, aquellos textos con los que explicamos al cliente cómo solucionamos sus necesidades.

A continuación, diseñaremos las acciones que pretendemos que haga un visitante (rellenar un formulario, buscar un mapa de localización, descargar un documento, realizar una compra).

Junto con estos elementos de texto y las funcionalidades, seleccionaremos las imágenes que deben acompañar a estos textos: iconos, fotografías, videos, etc

Con todos estos elementos, habremos preparado nuestros contenidos, la parte fundamental de un sitio web.

Diseñar una web en papel: la arquitectura de contenidos

Los contenidos deben estar distribuidos en el sitio web de forma que sean fáciles de localizar por parte del visitante. Este orden constituye la arquitectura de contenidos y nos permitirá diseñar la navegación.

La pregunta que nos debemos hacer es ¿cuántos clics tiene que hacer un visitante para encontrar la información que está buscando o para realizar la acción que queremos que haga?

Durante muchos años se ha utilizado la regla de los tres clics, que venía a decir que, cuantos menos clics tuviera que hacer un usuario, mejor. Esto puede parecer una obviedad pero algunos estudios recientes han demostrado que no es así. Puede que, cuando se popularizó esta regla, en 2001, tuviera más sentido, ya que las conexiones eran lentas y la carga de páginas ponía a prueba nuestra paciencia.

En la actualidad, con la banda ancha incluso en dispositivos móviles, el visitante busca dos cosas: una lógica comprensible, determinada por la arquitectura de contenidos, y una experiencia gratificante, lo que se viene denominando experiencia de usuario.

Cuando trasladamos estos al papel, habremos determinado cosas tan útiles para el diseño de nuestra web como:

  • Elementos comunes que aparecen en todas las páginas, por ejemplo, top bars o footers
  • Estructura de los menús de navegación
  • Bloques de contenido para cada una de las páginas que componen el sitio web, entendiendo como tales aquellos bloques de texto, imágenes y funcionalidades que constituyen la base de nuestro sitio web.

Diseñar una web en papel: experimentación

Si trasladamos los elementos que hemos mencionado a distintas hojas de papel, podremos tener una visión global de nuestro sitio web. Tendremos un prototipo rápido que podemos validar.

Y para validarlo, nada mejor que hacer experimentos. Podemos, entonces, contar con amigos, colaboradores o empleados a los que pediremos que “naveguen” a través de nuestro sitio web de papel. Podemos plantearles retos, que busquen tal o cual información o que ejecuten determinada acción.

De esta manera, determinaremos patrones de comportamiento y nos aseguraremos de la la experiencia de usuario y la arquitectura de contenidos es la correcta.

Del papel a la realidad

Ya seamos nosotros los que desarrollemos nuestro sitio web o lo encargamos a una agencia, la información que hemos obtenido resulta valiosísima y nos va a permitir desarrollar nuestro sitio web en un tiempo record, lo que, además, va a influir positivamente en nuestra economía.

Ahora será el momento de prestarle atención a los elementos de la identidad corporativa, incluyendo logos, colores, tipografías, etc., o a seleccionar aquellas plantillas que más se adecuen a nuestro estilo de comunicación y a la estructura del sitio web que hemos definido.

Desarrollar y validar un prototipo de un sitio web en papel está al alcance de cualquiera. Es un buen método para afinar nuestra comunicación y nos va a permitir tener un sitio web eficaz desde el primer momento.

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